21.6.06

Paseo de alturas medias

viene del texto anterior.-
Cruzamos los cortijos para enganchar uno de los pasos más bonitos de trial en medianias. La Montaña del Troncón, impresionante paso aéreo de la degollada con las vistas a los lomitos de correa y la cantera a la derecha y a los roques de las Pereras a la izquierda. Subir al pico fue un placer solo reservado a los trialeros, la vista desde este lugar es simplemente magnifica, tan cerca y tan lejos de la sociedad, recuperamos fuerza para la bajada que desde estos casi 800 mtr. Al valle de San Roque se las trae, con el caminito de los desvirges. Las cuevas de Játima aborígenes las dejamos a un costado para hacer una parada más, con vistas. En el lomo camello. La visión del Hoyo, La Gavia, la asomadilla, los morros, el vinco, El Palmital nos dejo encantados con la ruta, y claro está a estas alturas el machaque empezaba hacer mella, el bueno del cata ya empezaba acordarse de tos mis muertos y José flipaba aguantando el temporal con resignación. Había que aplicar la regla de los cien metros más, nunca fallan. A la pregunta cuanto queda… la respuesta convencida de Escasos 100 m. En Cuevas negras acaba la tortura del trialero camino, bajamos a cuevas blancas y llegamos al Valle y al bar de Adancito. Con la promesa de invitarnos doble ración de Birras que bien nos la habíamos ganado, mientras recuperamos las fuerzas planeamos el segundo asalto. Debíamos conquistar la segunda montaña más bonita del recorrido programado y para ello nos sacudimos rápido, bajamos por el Palmeral de San Roque a La fuente del Agua Agria y tiramos por la pista que nos lleva al Barranquillo de Juan Inglés. Escondido lugar, en la cara norte de la montaña de Las Palmas, tomamos el camino bueno que sube a la degollada de Piletas y casi con la motivación del momento, pronto alcanzamos la copa de la montaña de las Palmas, una vieja montaña que tiene un encanto especial, solo si lo descubres desde arriba. Tras el planteamiento de si joderles las cervezas al chino o a Elías que viven cerca, decidimos ampliar el recorrido de regreso a valsequillo y descendimos por la cañada de Salvaindias y cruzamos el barrio de Tecén para llegar al barranco, una carta más guardada para el disfrute del retorno, cruzamos por las capotas, las julianas, el cardón y las hoyas, lugar encantador y realmente virgen, es por estos andurriales donde se cultivan las mejores fresas de valsequillo y que tras el anuncio de bestias de perros sueltos, para evitar que crucen estas fincas seguimos la ruta y apareció la bestia, están tan poco acostumbrados a ver motos que ni corrieron detrás nuestro, subimos a los llanos de San Juan e hicimos la última parada turística, frente a un poblado antiguo en ruinas, las Hoyas de la Coja con su espectacular caidero, pueblo fantasmagórico que decora la salpicada geografía aborigen de los llanetes. Con las energías justas, hicimos el último bien social, cruzamos el barraquillo los mocanes por el viejo camino de tuneras que realmente estaba trancado, entre telas de araña y unos cuantos insultos pa quien los quiera coger, alcanzamos la carretera extasiados y a gustito. En un santiamén empezamos a ajustar cuentas con la cerveza y las despensas del amigo. Para ser justo, he de comentar que tanto el cata como José estuvieron a la altura de la paliza y hoy todavía no le pregunten, si mereció la pena… seguramente la sonrisa lo dirá. Pero que conste, que yo también tengo agujetas en el cuello.
Hasta la próxima.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home